Cartelera de Pilar

No hay casualidades — Fernando
Nicanor Parra

Nicanor Parra

El hombre imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria 
rodeada de árboles imaginarios 
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios 
penden antiguos cuadros imaginarios 
irreparables grietas imaginarias 
que representan hechos imaginarios 
ocurridos en mundos imaginarios 
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias 
sube las escaleras imaginarias 
y se asoma al balcón imaginario 
a mirar el paisaje imaginario 
que consiste en un valle imaginario 
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias 
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria 
sueña con la mujer imaginaria 
que le brindó su amor imaginario 
vuelve a sentir ese mismo dolor 
ese mismo placer imaginario 
y vuelve a palpitar 
el corazón del hombre imaginario

— Nicanor Parra

Snoopy — Charles Schulz

Snoopy — Charles Schulz

(Fuente: carlitosmafaldaycalvinhobbes, vía obduliooliverio)

Duerme negrito

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito.

Te va a traer codornices para ti,
te va a traer rica fruta para ti,
te va a traer carne de cerdo para ti.
te va a traer muchas cosas para ti.

Y si negro no se duerme,
viene el diablo blanco
y ¡zas!, le come la patita,
chacapumba, chacapún…

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito.

Trabajando,
trabajando duramente, trabajando sí,
trabajando y va de luto, trabajando sí,
trabajando y va tosiendo, trabajando sí,
trabajando y no le pagan, trabajando sí,
pa’l negrito chiquitito, trabajando sí,
va de luto sí, 
va tosiendo sí,
no le pagan sí, 
duramente sí.

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito.

— Tradicional latinoamericana, Atahualpa Yupanqui (versión e interpretación)

Manuelita, la tortuga

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue,
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita, dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de París
la pintaron con barniz,
la plancharon en francés
del derecho y del revés,
le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar,
que allí se volvió a arrugar.
Y
 por eso regresó
vieja como se marchó,
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

— María Elena Walsh