Cartelera de Pilar

No hay casualidades — Fernando
Snoopy — Charles Schulz

Snoopy — Charles Schulz

(Fuente: carlitosmafaldaycalvinhobbes, vía obduliooliverio)

Duerme negrito

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito.

Te va a traer codornices para ti,
te va a traer rica fruta para ti,
te va a traer carne de cerdo para ti.
te va a traer muchas cosas para ti.

Y si negro no se duerme,
viene el diablo blanco
y ¡zas!, le come la patita,
chacapumba, chacapún…

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito.

Trabajando,
trabajando duramente, trabajando sí,
trabajando y va de luto, trabajando sí,
trabajando y va tosiendo, trabajando sí,
trabajando y no le pagan, trabajando sí,
pa’l negrito chiquitito, trabajando sí,
va de luto sí, 
va tosiendo sí,
no le pagan sí, 
duramente sí.

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito.

— Tradicional latinoamericana, Atahualpa Yupanqui (versión e interpretación)

Manuelita, la tortuga

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue,
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita, dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de París
la pintaron con barniz,
la plancharon en francés
del derecho y del revés,
le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar,
que allí se volvió a arrugar.
Y
 por eso regresó
vieja como se marchó,
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

— María Elena Walsh

Como la cigarra

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí,
resucitando.

Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.

Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y seguí cantando.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.

A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.

— María Elena Walsh

Creo que la frase “lectura obligatoria” es un contrasentido; la lectura no debe ser obligatoria. ¿Debemos hablar de placer obli­gatorio? ¿Por qué? El placer no es obligatorio, el placer es algo buscado. ¡Felicidad obligatoria! La felicidad también la busca­mos. Yo he sido profesor de literatura inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un li­bro les aburre, déjenlo; no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo; aunque ese libro sea el Paraíso Perdido —para mí no es tedioso— o el Quijote —que para mí tampoco es tedioso—. Pero si hay un libro tedioso para ustedes, no lo lean; ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad, de modo que yo aconsejaría a esos posibles lectores de mi testamento —que no pienso escribir—, yo les aconsejaría que leyeran mucho, que no se dejaran asustar por la reputación de los autores, que sigan buscando una felicidad personal, un goce personal. Es el único modo de leer.

— Jorge Luis Borges